Seguro que conoces a más de una persona a la que no le gusta leer. O puede que, quizá, seas tú mismo el que no tenga por costumbre la lectura. Da igual que estés de vacaciones, que tengas mucho tiempo libre o que te aburras muchísimo... ¡los libros te producen sarpullidos!
"Es que ningún libro me engancha...", "Es que los libros son muy gruesos...", "Es que prefiero jugar a la Play", "Es que me canso en seguida de leer"... Estas son solo algunas de la excusas que muchos ponen para no empaparse de cultura y... ¡disfrutar! Sí, porque leyendo se disfruta, no es ninguna tortura u obligación escolar. Leer puede ser tan (o más) entretenido que cualquier videojuego o película, porque eres tú el que tienes el poder para recrear la historia. Simplemente tienes que probar hasta que encuentres libros especialmente hechos para ti y que hagan que dejes de ver la lectura como algo pesado y aburrido.
Para que no te pierdas este sencillo placer por el miedo a las páginas y a la letra pequeña, puedes empezar con alguno de los libros de esta selección. Son libros más o menos breves, sencillos y entretenidos. Totalmente perfectos para gente que no lee y que cree que no le gusta o no vale para ello. ¡Disfrutadlos!
1) "El niño con el pijama de rayas", de John Boyne.
Seguro que conoces esta entrañable historia aunque solo sea por la película lanzada en 2008. John Boyne emociona con la narración de una amistad entre un niño alemán y un muchacho judío apresado en un campo de concentración durante el nazismo. El tamaño de la letra es bastante aceptable y el estilo muy sencillo, basado en el uso de la primera persona. Al ser un niño de apenas 10 años el que narra la historia en poco más de 200 páginas, el lenguaje es muy claro y coloquial. Merece la pena (re)vivir este relato con el que podemos aprender mucho sobre Historia y valores como la amistad.
2) "Si tú me dices ven lo dejo todo, pero dime ven", de Albert Espinosa.
Albert Espinosa ha sido mi descubrimiento más reciente. Puedo asegurar que sus libros se leen en apenas unas horas, y no por falta de sustancia en sus historias. Debido al contacto del autor con el cine y la televisión (ha producido películas como Cuarta Planta y elaborado series como Pulseras Rojas), el estilo es muy directo y asimilable. Lo más llamativo de sus historias es que son muy realistas y esconden reflexiones sobre los pequeños detalles de la vida sobre los que todos nos hemos percatado alguna vez. No te dejes engañar por la longitud de sus títulos (otro de sus geniales libros que te recomiendo es Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo) y sumérgete en estas breves y emocionantes novelas de cortos capítulos que mantienen la atención hasta el último instante y esconden bellos desenlaces.
3) "Medianoche", de Claudia Gray.
Si eres una chica (o chico, por qué no) a la que le llama la atención triángulos amorosos entre criaturas sobrenaturales como los que ideó Stephanie Meyer en la saga Crepúsculo pero no te atreves con sus densos capítulos, Medianoche puede ser una buena elección para tu estante. Es un libro breve, sencillo, narrado también en primera persona e ideal para adolescentes que suspiran con historias de amor y magia. Al principio parece la típica historia de chica rarita que se enamora del típico chico guapo de la escuela, pero en la mitad del libro, la historia da un giro repentino y alucinante.
4) "El alquimista", de Paulo Coelho.
Leer, además de proporcionarnos placer, nos dota de cultura. Pero, además, nos permite "fardar" de haber leído clásicos y autores de referencia. Haber podido con una novela de Coelho es más fácil de lo que parece, sobre todo si se trata de El Alquimista. A pesar de las reflexiones filosóficas que alberga, narra una historia dinámica, rápida y capaz de enganchar. El final es imprevisto y precioso y, sobre todo, esta lectura deja un dulce sabor de boca por su filosofía optimista.
5) "Cuentos macabros", de Edgar Allan Poe.
En el género de terror no solo existen los "tochos" de Stephen King. Incluso los lectores más inexpertos pueden disfrutar con escritores de otros siglos como es el caso de Edgar Allan Poe. Aunque entre estos cuentos breves de terror hay alguno de vocabulario más complejo, en general son historias de argumento sencillo y entretenido, y extraordinariamente cortas. Permiten experimentar el más puro pavor sin necesidad de abordar las gruesas novelas de Anne Rice.
6) "El club de los cinco", de Enid Blyton.
Ahora toca preguntar a vuestros padres... ¿Quién es Dick? ¿Y Ana? ¿Y Georgina o... Jorge? Seguro que pronto recuerdan la multitud de aventuras que vivían "los cinco", un grupo de hermanos (más una prima y un precioso can) que hicieron soñar a toda su generación (y a la de sus padres y abuelos). Al ser una colección de libros juveniles, la lectura no es nada pesada pero sí muy divertida, apta para los más nostálgicos. ¡Vamos allá!
7) "La tía Tula", de Miguel de Unamuno.
Ahora toca otro clásico, pero esta vez español. Puede que las reflexiones sobre religión que hacía Unamuno en algunas de sus obras no atraigan a todos, pero seguro que la trama de La tía Tula te parece interesante. No hace falta invertir demasiado tiempo para leer esta pequeña novela de no más de 200 páginas cuyo lenguaje no es demasiado artificioso y sus personajes bastante entrañables (sobre todo la querida Tulita). Además, esta célebre obra nos muestra el modelo familiar español de la época (años 20) y, sobre todo, el papel que tenía la mujer.
8) "Marina", de Carlos Ruiz Zafón.
Si la trilogía del aclamado escritor barcelonés iniciada con La sombra del viento te parece demasiado ardua, te recomiendo una lectura bastante más ligera: Marina. El misterio y el amor tienen cabida en esta preciosa historia no apta para gente muy lacrimógena, que aunque posee las detalladas (y bellas) descripciones propias del autor, es bastante asequible. Un libro que, te aseguro, querrás volver a leer.
9) "El Principito", de Antoine de Saint-Exupèry.
Has oído hablar de El principito miles de veces, lo sé. Entonces... ¿por qué no te animas a leerlo? Es la reina de las novelas breves (y con dibujos y todo, ojo), además de ser una de las historias más icónicas y entrañables. Disfrutarás mucho leyendo la famosa obra del aviador francés, sobre todo si eres de esos que echas de menos tu niñez y permanecerías (casi)siempre joven. Además, incluye bellas (y sabias) frases ideales para enmarcar y recordar.
10) La melancólica muerte del chico ostra, de Tim Burton.
Nunca te ha apasionado la lectura, pero seguro que sí eres fan de las famosas películas de Tim Burton. O, al menos, has visto algunas de ellas y conoces sus historias y personajes. Vamos, ¡pero si todas las navidades echan en la tele Pesadilla antes de Navidad! Y seguro que tampoco te has perdido las múltiples actuaciones de Johnny Depp en sus films, como Charlie y la fábrica de chocolate o Sombras tenebrosas. Sin embargo, Tim Burton posee una faceta que merece la pena descubrir: la de escritor. Sí, escritor. Y si a esta habilidad le sumas la de ser dibujante, el resultado es magnífico. La melancólica muerte del chico ostra es una historia en verso acompañada de las macabras ilustraciones del excéntrico director. Tardarás nada en leerlo y podrás enriquecer cualquier conversación sobre Burton aludiendo que has disfrutado de esta poco conocida obra. ¡Ah! Y está disponible gratis en Internet...
jueves, 4 de julio de 2013
10 libros para personas a las que no les gusta leer
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sábado, 30 de marzo de 2013
Conociendo a Gato Dylan, el mejor pop-rock de Granada
| "-Dime algo bonito." "-¡Alhambra!". Así, entre bromas y risas, viven su día a día los chicos de Gato Dylan. Estos granadinos son graciosos, divertidos y tienen muchas ganas de que su música llegue a todos. No obstante, detrás de sus pegadizas canciones y sus vibrantes actuaciones hay un duro trabajo: horas y horas de ensayo y una persistente lucha por un sueño. | ||||
Gato Dylan nació en febrero de 2012 y desde entonces no ha dejado de hacer y regalar música. Este grupo está formado por seis jóvenes de Granada que compaginan sus estudios y trabajos con su gran pasión: la música. Y lo cierto es que cada vez están más inmersos en ella. “Luces sin nombre” es su primer disco, formado por canciones de su puño y letra. Su cantante, Fran Cuéllar, es el “culpable” de que en sus conciertos el público tararee sin cesar temas como “Alexandra” o “Abril”. Fran es el autor de la mayoría de las letras, la voz que las materializa y el alma optimista de la banda.
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Freddie Mercury, el hombre polifacético de la música
Farrokh Bulsara comparte el trono del rock con estrellas como Elvis Presley. Incluso después de que falleciera hace más de dos décadas, su voz nunca se ha apagado y sus canciones siguen siendo la banda sonora de la vida de muchas personas. Puede que ese nombre africano no nos dé muchas pistas sobre este icono de la música, pero si evocamos su bigote y sus chaquetas de tachuelas, sonreímos al recordar al enigmático líder de Queen: Freddie Mercury.
Un pasado tormentoso.Algo que no muchos saben es que la juventud del gran Mercury no fue demasiado fácil. Él vivía feliz con su familia en Zanzíbar, una región de Tanzania, pero a los 17 años tuvo que huir del lugar que le vió nacer por una violenta y terrible revolución. El destino le llevó hasta Inglaterra, donde ingresó en la Universidad de West Thames para estudiar Arte y Diseño. Además de conseguir la nacionalidad inglesa, Freddie se centró en practicar lo que más amaba en el mundo: la música.
Pasó por numerosas bandas, pero el éxito no le llegó hasta que conoció a Brian May y Roger Taylor, del grupo “Smile”. Acababa de nacer la década de los 70 y, tras largas discusiones, los tres músicos acordaron unirse, formar un grupo nuevo y llamarse “Queen”. Fue en esta etapa cuando Freddie cambió su apellido por “Mercury” (en alusión a Mercurio o Hermes, el mensajero de los dioses). Y es que una estrella de rock necesitaba un nombre atrayente y con estilo. Comienza su reinado.
Con “Seven Seas of Rhye”, el grupo de Mercury se adentra en las listas musicales inglesas y, casi sin darse cuenta, el éxito de la banda comienza a traspasar fronteras. Cada vez más fans compraban los discos de Queen, entonaban sus canciones y vibraban en sus conciertos. Pero además de esto, Freddie Mercury se convierte en una figura de culto, en un artista criticado pero alabado, controvertido pero admirado, excéntrico pero amado.
Los juegos que hacía con su voz dejaban al público ensimismado. Su energía en el escenario, todavía maravillaba más. Y si hablamos de su faceta como compositor, los halagos se multiplicaban. Freddie no fue solo un cantante, sino un artista en mayúsculas. Fue un hombre polifacético que creó himnos como “Don´t stop me now”, “Bohemian Rhapsody” y una de las canciones más reproducidas e icónicas de la Historia de la música, “We are the champions”. Fusionó muchísimos estilos, consiguiendo que sonara bien el gospel mezclado con la música disco o incluso con heavy metal.
Cuando era un niño, el joven Freddie aprendió a tocar el piano, instrumento protagonista en canciones como “Killer Queen” o “Somebody to love”. Influenciado por The Who o los Beatles, también se aventuró con la guitarra. Todo este talento hizo que Mercury comenzara una carrera en solitario en 1985, lanzando dos exitosos álbumes: “Mr. Bad Guy” y “Barcelona”. Con ello demostró que aunque era un espléndido líder de Queen, también podía labrarse una brillante carrera como solista.
Color inapagable.Desde zapatillas Adidas hasta pantalones de cuero; desde chaquetas con hombreras hasta trajes de novia; desde melena larga y alocada hasta su icónico bigote estilo brocha. El artista británico se atrevió con todo tipo de estilismos, haciendo de sus videoclips y actuaciones todo un espectáculo de color. Su aspecto ha constituido imágenes míticas para la memoria. Y es que, ¿quién no conoce el baile de Mercury pasando la aspiradora en falda de cuero y jersey rosa en “I want to break free”?
Y hablando de colores... Freddie es uno de los mayores símbolos del colectivo homosexual. Lo cierto es que la prensa nunca coincidió en la postura del cantante: mientras que algunos medios afirman que Mercury nunca admitió su homosexualidad en público, otros opinan que no tuvo ningún problema en manifestar su sexualidad y mostrarse “abiertamente gay”. Sea como sea, el artista no solo ha marcado un antes y un después en la Historia de la música, sino en la lucha por la igualdad.
El 24 de noviembre de 1991, el sida se llevó el cuerpo de uno de los músicos más grandes de todos los tiempos. Muchos fueron los conciertos y actos realizados en honor, pero todavía mayores fueron las lágrimas por la ausencia de este hombre talentoso, creador, original y carismático. Pero a pesar de esta fatídica enfermedad que dejó un vacío en los escenarios y en los corazones, el recuerdo de Freddie Mercury sigue presente. Su color... es inapagable.
Pasó por numerosas bandas, pero el éxito no le llegó hasta que conoció a Brian May y Roger Taylor, del grupo “Smile”. Acababa de nacer la década de los 70 y, tras largas discusiones, los tres músicos acordaron unirse, formar un grupo nuevo y llamarse “Queen”. Fue en esta etapa cuando Freddie cambió su apellido por “Mercury” (en alusión a Mercurio o Hermes, el mensajero de los dioses). Y es que una estrella de rock necesitaba un nombre atrayente y con estilo. Comienza su reinado.
Con “Seven Seas of Rhye”, el grupo de Mercury se adentra en las listas musicales inglesas y, casi sin darse cuenta, el éxito de la banda comienza a traspasar fronteras. Cada vez más fans compraban los discos de Queen, entonaban sus canciones y vibraban en sus conciertos. Pero además de esto, Freddie Mercury se convierte en una figura de culto, en un artista criticado pero alabado, controvertido pero admirado, excéntrico pero amado.
Los juegos que hacía con su voz dejaban al público ensimismado. Su energía en el escenario, todavía maravillaba más. Y si hablamos de su faceta como compositor, los halagos se multiplicaban. Freddie no fue solo un cantante, sino un artista en mayúsculas. Fue un hombre polifacético que creó himnos como “Don´t stop me now”, “Bohemian Rhapsody” y una de las canciones más reproducidas e icónicas de la Historia de la música, “We are the champions”. Fusionó muchísimos estilos, consiguiendo que sonara bien el gospel mezclado con la música disco o incluso con heavy metal.
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| "Bohemian Rhapsody", una composición asombrosa |
Y hablando de colores... Freddie es uno de los mayores símbolos del colectivo homosexual. Lo cierto es que la prensa nunca coincidió en la postura del cantante: mientras que algunos medios afirman que Mercury nunca admitió su homosexualidad en público, otros opinan que no tuvo ningún problema en manifestar su sexualidad y mostrarse “abiertamente gay”. Sea como sea, el artista no solo ha marcado un antes y un después en la Historia de la música, sino en la lucha por la igualdad.
El 24 de noviembre de 1991, el sida se llevó el cuerpo de uno de los músicos más grandes de todos los tiempos. Muchos fueron los conciertos y actos realizados en honor, pero todavía mayores fueron las lágrimas por la ausencia de este hombre talentoso, creador, original y carismático. Pero a pesar de esta fatídica enfermedad que dejó un vacío en los escenarios y en los corazones, el recuerdo de Freddie Mercury sigue presente. Su color... es inapagable.
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| The king (Photo by Yola Simon) |
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La maldición del club de los 27
Todos ellos tienen muchas cosas en común: poseían talento, alcanzaron el éxito, enamoraron con su carisma y... murieron a la edad de 27 años. La mítica frase de John Derek en el film Llamar a cualquier puerta podría ser el resumen de la vida de estos iconos: "Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver". Y es que los artistas coinciden en que tuvieron una vida fugaz, intensa y marcada por los excesos que desembocó en un dramático final. Ellos son el club de los 27.
Parece que toda estrella del rock que se precie debe estar en el punto de mira tanto en el escenario como fuera de él. Canciones llenas de fuerza y sentimiento, pasión ante el público, amor por la música y polémica, mucha polémica. Cantantes como Jimi Hendrix o Jim Morrison cumplieron estas reglas al pie de la letra, alimentando el mito de la rebeldía y fugacidad de la vida de los rockeros. Hendrix, para muchos (como la revista Rolling Stones) el mejor guitarrista de todos los tiempos, tuvo un final de antihéroe: murió ahogado en su propio vómito tras mezclar somníferos con alcohol. Jim Morrison también falleció ahogado, aunque esta vez en su propia bañera (algunas versiones apuntan a que fue un suicidio mientras que otras sostienen que fue una sobredosis de heroína la que se llevó al líder de “The Doors”). Muy lejos de esa bañera de aquella casa de París, otras aguas inundaron los pulmones de un dios de la música: las de la piscina de Brian Jones, músico y fundador de “The Rolling Stones”, que pereció ahogado tras un supuesto ataque de asma. Pero, de lo que no cabe duda, es que el miembro más simbólico del “Club de los 27” es el enigmático Kurt Cobain, cantante del grupo grunge “Nirvana” y autor de himnos de la Historia de la música como “Smell like teen spirit”. A pesar del cariño que le dedicaban sus fans y del éxito que alcanzó con sus composiciones, Kurt nunca fue feliz del todo. No estaba conforme con la vida ni con los que la manejaban, y por ello recaía continuamente en sus adicciones: alcohol y drogas como la heroína. Sufrió graves depresiones y tremendas crisis de estrés, aunque se esforzaba al máximo para que el público al que tanto debía no lo notara. No obstante, en abril de 1994 Cobain escapó de la clínica de desintoxicación de California en la que estaba internado hasta que unos días después, apareció su cadáver junto a una escopeta y una nota en la que se despedía de su esposa Courtney Love y de su pequeña hija Frances. La maldición de los 27 afectó a estos reyes del rock, pero no sin antes llevarse a grandes féminas. Janis Joplin fue todo un símbolo musical pero también una de las caras más conocidas del movimiento hippie de los 60. Luchó por los derechos de las personas y transmitió paz con su música y con su mirada. Fue una mujer amada por la vida y que amó la vida, aunque también protagonizó una fatídica muerte. Sí, exactamente a la edad de 27 años, el cuerpo de Joplin fue hallado sin vida a causa de una sobredosis de heroína (aunque las circunstancias exactas de su muerte son todavía confusas). Y así, de forma repentina, el mundo se quedó sin una voz prodigiosa y el cielo ganó una estrella más.
Todos estos datos pueden hacernos pensar que la maldición de los 27 es una cosa del pasado y que solo implicó a cantantes clásicos. No obstante, existen miembros de este club maldito en pleno siglo XXI. Ella era conocida por sus tatuajes, su inmenso moño color azabache y su potente voz de música soul. Amy Winehouse se hizo mundialmente famosa con su disco “Back to black”, ensimismando a su público y atrayendo todos los flashes debido a su preocupante ritmo de vida. Y es que no solo coqueteó con las drogas, sino con el hombre equivocado: precisamente fue Blake Fielder-Civil (encarcelado numerosas veces por posesión y consumo de drogas) el que la introdujo en el mundo de las adicciones. Finalmente, fueron las sustancias ilegales las que arrebataron la vida a la joven cantante en su apartamento de Candem (Londres), en el reciente año 2011.
Un mechero blanco en el bolsillo.Si la coincidencia de morir a los 27 años ya es escalofriante de por sí, otros hechos pueden provocar pavor. La muerte de estos iconos no solo tiene en común la prematura llegada y los juegos con drogas, sino un objeto. Misteriosamente, todos los miembros del club portaban un mechero blanco el día de su muerte. Por eso mismo, hay una extendida creencia que dice que da mala suerte a un drogadicto utilizar un encendedor de este color. Sea como sea, los componentes de este gran grupo maldito están presentes en la Historia y en las personas. Y es por eso por lo que cobra más sentido la teoría de que nadie muere mientras es recordado. Ya lo decía el también grande Bob Marley: “No vivas para que tu presencia se note, sino para que tu ausencia se sienta”. Y ellos... lo consiguieron.
Parece que toda estrella del rock que se precie debe estar en el punto de mira tanto en el escenario como fuera de él. Canciones llenas de fuerza y sentimiento, pasión ante el público, amor por la música y polémica, mucha polémica. Cantantes como Jimi Hendrix o Jim Morrison cumplieron estas reglas al pie de la letra, alimentando el mito de la rebeldía y fugacidad de la vida de los rockeros. Hendrix, para muchos (como la revista Rolling Stones) el mejor guitarrista de todos los tiempos, tuvo un final de antihéroe: murió ahogado en su propio vómito tras mezclar somníferos con alcohol. Jim Morrison también falleció ahogado, aunque esta vez en su propia bañera (algunas versiones apuntan a que fue un suicidio mientras que otras sostienen que fue una sobredosis de heroína la que se llevó al líder de “The Doors”). Muy lejos de esa bañera de aquella casa de París, otras aguas inundaron los pulmones de un dios de la música: las de la piscina de Brian Jones, músico y fundador de “The Rolling Stones”, que pereció ahogado tras un supuesto ataque de asma. Pero, de lo que no cabe duda, es que el miembro más simbólico del “Club de los 27” es el enigmático Kurt Cobain, cantante del grupo grunge “Nirvana” y autor de himnos de la Historia de la música como “Smell like teen spirit”. A pesar del cariño que le dedicaban sus fans y del éxito que alcanzó con sus composiciones, Kurt nunca fue feliz del todo. No estaba conforme con la vida ni con los que la manejaban, y por ello recaía continuamente en sus adicciones: alcohol y drogas como la heroína. Sufrió graves depresiones y tremendas crisis de estrés, aunque se esforzaba al máximo para que el público al que tanto debía no lo notara. No obstante, en abril de 1994 Cobain escapó de la clínica de desintoxicación de California en la que estaba internado hasta que unos días después, apareció su cadáver junto a una escopeta y una nota en la que se despedía de su esposa Courtney Love y de su pequeña hija Frances. La maldición de los 27 afectó a estos reyes del rock, pero no sin antes llevarse a grandes féminas. Janis Joplin fue todo un símbolo musical pero también una de las caras más conocidas del movimiento hippie de los 60. Luchó por los derechos de las personas y transmitió paz con su música y con su mirada. Fue una mujer amada por la vida y que amó la vida, aunque también protagonizó una fatídica muerte. Sí, exactamente a la edad de 27 años, el cuerpo de Joplin fue hallado sin vida a causa de una sobredosis de heroína (aunque las circunstancias exactas de su muerte son todavía confusas). Y así, de forma repentina, el mundo se quedó sin una voz prodigiosa y el cielo ganó una estrella más.
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| Mural de Jim Morrison y Janis Joplin (Photo by Franco Folini) |
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| "Back to black" llevó a Amy al estrellato. |
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"Imagine" o cómo una canción puede cambiar el mundo
La década de los 70 acababa de nacer cuando John Lennon compuso “Imagine”. Junto a su inseparable piano, el ex-Beatle dejó que la inspiración fluyera por sus venas. Muchos dicen que Lennon se basó en un libro de poemas de su esposa Yoko Ono, “Grapefruit”, aunque él aseguró que las letras nacieron de su “paz interior” y que expresaban al mundo todo lo que sentía.
Junto a Yoko, Lennon adoptó una postura pacifista y fue todo un ejemplo para los jóvenes de la época. No dudó en criticar estamentos como la Iglesia o la clase política, interpretaciones que muchos creen que camufla la canción “Imagine”. Sea como sea, Lennon traspasó sus creencias a su nueva canción, hablando de un mundo nuevo basado en la paz, la tolerancia y el respeto. Todo un contenido filosófico y reflexivo escondido en notas musicales. Pero además, la síntesis de la voz de Lennon y el ritmo pausado pero atrayente de la base musical hicieron de “Imagine” todo un éxito en ventas desde su lanzamiento. Mientras que el single se colocó en el puesto tres de la lista musical estadounidense Billboard Hot 100, el disco (también llamado “Imagine”) pasó a ser el álbum más vendido de Reino Unido. Este LP ha batido récords; sin ir más lejos, ha sido el disco más vendido de toda la carrera en solitario de John Lennon.
Significado polémico.Para la revista Rolling Stones, “Imagine” es el mayor regalo musical de la Historia. Para otros, su contenido y significado manifiestan la hipocresía de Lennon. Para estos últimos resulta extraño que un cantante millonario hable de un mundo no materialista (...Imagine no possessions...) y creen que el pacifismo de la canción es solo una fachada y un arma para atraer al público. No obstante, a pesar de la controversia que ha causado y que sigue generando, “Imagine” es una canción especial porque no deja a nadie indiferente. Es una canción cargada de sentimiento y significado, ya sean contenidos buenos o malos, pero lo que es cierto es que hay muchas interpretaciones del tema y muchas maneras de ver la vida a través de él.
La mítica canción enamoró a personas de todas las edades, aunque influyó especialmente en los jóvenes. Por ello, hemos realizado un cuestionario a los jóvenes, pero los jóvenes de ahora, los de las generaciones actuales. ¿Varía mucho su interpretación respecto a la de los jóvenes de los 70? Recogemos algunos ejemplos:
Jokin Sánchez, 19 años (Estudiante en Tech Music School, Londres).“Para mí, esta canción es como una salida de todos los problemas en general. Es un himno de paz, la posibilidad de imaginarse un mundo mejor y utópico”.
Lara Muñoz, 16 años (Conservatorio de Música Rodolfo Halffter, Móstoles).
“Pienso que es una canción cargada de significado. Representa el triunfo de las cosas buenas sobre las malas, la esperanza que tenía el gran Lennon de construir un mundo mejor a través de su música y creer que el mundo puede ser mejor”.
Attua Alegre, 20 años (Periodismo y Com. Audiovisual en Universidad Carlos III de Madrid).
“Imagine no solo es la representación más clara de la voz que lo interpreta, sino un mensaje que será eterno en la Historia de la humanidad. Me cuesta creer que haya personas que no se sientan identificadas con ella, pues creo que su carácter universal es incuestionable en todas las culturas e individuos. La igualdad entre todos puede ser una realidad si conseguimos establecer una verdadera libertad y desatarnos de las cadenas impuestas por la religión, las guerras, la propiedad privada... si conseguimos disfrutar de la vida y de lo que esta nos ofrece. Imagine no es una realidad imaginada ni un sueño inmaterializable, sino el reclamo de una sociedad más humana”.
Podemos ver que “Imagine” conserva su esencia incluso para los jóvenes del siglo XXI. De hecho, es una de las canciones de las que más se han realizado covers: desde Queen hasta Madonna, Elton John o Emeli Sandé. En definitiva, “Imagine” no solo es una canción que ha batido récords o que ha generado millones, sino que es una creación que evoca a la vida, que ha hecho llorar y sentir, que ha acompañado a las personas en momentos especiales en su vida. "Imagine" es una canción eterna, viva. Y es que es esta la auténtica magia de la música.
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| "Imagine" (Photo by Caleb) |
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| John Lennon, el mito (Photo by DrinksMachine) |
Jokin Sánchez, 19 años (Estudiante en Tech Music School, Londres).“Para mí, esta canción es como una salida de todos los problemas en general. Es un himno de paz, la posibilidad de imaginarse un mundo mejor y utópico”.
Lara Muñoz, 16 años (Conservatorio de Música Rodolfo Halffter, Móstoles).
“Pienso que es una canción cargada de significado. Representa el triunfo de las cosas buenas sobre las malas, la esperanza que tenía el gran Lennon de construir un mundo mejor a través de su música y creer que el mundo puede ser mejor”.
Attua Alegre, 20 años (Periodismo y Com. Audiovisual en Universidad Carlos III de Madrid).
“Imagine no solo es la representación más clara de la voz que lo interpreta, sino un mensaje que será eterno en la Historia de la humanidad. Me cuesta creer que haya personas que no se sientan identificadas con ella, pues creo que su carácter universal es incuestionable en todas las culturas e individuos. La igualdad entre todos puede ser una realidad si conseguimos establecer una verdadera libertad y desatarnos de las cadenas impuestas por la religión, las guerras, la propiedad privada... si conseguimos disfrutar de la vida y de lo que esta nos ofrece. Imagine no es una realidad imaginada ni un sueño inmaterializable, sino el reclamo de una sociedad más humana”.
Podemos ver que “Imagine” conserva su esencia incluso para los jóvenes del siglo XXI. De hecho, es una de las canciones de las que más se han realizado covers: desde Queen hasta Madonna, Elton John o Emeli Sandé. En definitiva, “Imagine” no solo es una canción que ha batido récords o que ha generado millones, sino que es una creación que evoca a la vida, que ha hecho llorar y sentir, que ha acompañado a las personas en momentos especiales en su vida. "Imagine" es una canción eterna, viva. Y es que es esta la auténtica magia de la música.
sábado, 29 de diciembre de 2012
2012, el final que no llegó.
El mes de diciembre está a punto de perecer y, con él, el año 2012. Mucho tiempo atrás, nos imaginábamos 2012 como un año plagado de tsunamis, terremotos y lluvias de meteoritos que coronarían el fin del mundo predicho por los mayas. Puede que esta creencia recogida por la industria hollywoodiense no diste tanto de la realidad, pues las terribles imágenes del huracán Sandy nos robaron el sueño durante un tiempo. Aun así, a pesar de las terroríficas cadenas de Whats App que amenazaban con una Apocalipsis terrible si el mensaje no se pasaba a 20 contactos, seguimos vivos. 2012 se acaba, sí, pero no el mundo. Y a pesar de las desgracias que pueblan el planeta, es algo bueno, ¿no?
Si ponemos a trabajar un poco a la memoria, podemos recordar los hechos más destacados de este año que se va; hechos que han ocupado las primeras planas de los periódicos y que han sido Trending Topic en esta sociedad 2.0 en la que vivimos. Desde la guerra civil de Siria hasta las protestas contra Putin en Rusia protagonizadas por el grupo punk y feminista "Pussy Riot"; desde la victoria de Obama en las elecciones de EEUU como de Hollande en las francesas; desde tiroteos y matanzas como la de Toulouse (Francia) o la de Newtown (EEUU) hasta el premio Nobel de la Paz a la Unión Europea. En definitiva, una serie de hechos que han marcado el temido año 2012.
No obstante, España ha sido también protagonista, aunque no sabemos si para bien o para mal. Jamás las calles españolas habían sido surcadas por tantos manifestantes. El debate (y la puesta en escena) sobre la privatización de la Sanidad y Educación han sacado a la calle tanto a profesionales de esos ámbitos como al ciudadano de a pie. La brutal represión policial como también las violentas técnicas de piquetes han ocupado portadas tanto de medios nacionales como internacionales. Precisamente el debate sobre la independencia catalana o los escándalos protagonizados por la Casa Real y nuestro rey han servido para camuflar estos problemas económicos y sociales que tanto nos preocupan. Los ERE también han sido muy frecuentes, sobre todo en el ámbito periodístico, cada vez más asfixiado por la crisis. Y los desahucios y suicidios como causas de estos también nos han horrorizado. En definitiva, un año demoledor, un año que nos ha desgastado más y que ha llevado a la pobreza a los que antes pertenecían a la clase media. Un año que ha truncado las expectativas y planes de futuro de los jóvenes españoles, líderes de una fuga de cerebros sin precedentes (o quizá sí... este país es experto en exportar lo bueno). Un año que nos ha sumido en el pesimismo y en un hoyo desde el que apenas vislumbramos una luz.
Pero... ¡un momento! Este año se acaba, y quizá con él sus penurias. Y si no es así, la solución no es hundirse en la desesperación, sino precisamente plantar cara a los problemas y luchar para que 2013 (que ya se asoma y nos saluda tímidamente) sea un año mejor. Al fin y al cabo... ¡no todo es malo! Es cierto que la pobreza ha crispado nuestro ánimo, pero precisamente esta pobreza ha sacado el lado más solidario de la gente. Está claro que se puede hacer mucho más para ayudar a los más necesitados, pero no siempre tenemos que ver el vaso medio vacío. Eventos benéficos, trasplantes de órganos (en España somos los líderes), recogida de alimentos y de juguetes... Todo son buenas ideas para ayudar. Además, parece que el estómago vacío hace que ejercitemos más nuestro cerebro, pues cada vez hay más emprendedores que apuestan por crear su propia empresa, innovando y aportando algo a la sociedad. Además... somos campeones de Europa (otra vez). Bueno, vale, quizá eso no nos vaya a proporcionar un plato caliente o una educación igualitaria y accesible, pero también nos ha dado una alegría y nos ha hecho desconectar, ¿no?
Y a nivel personal... la felicidad atrae a más felicidad. Sí, ahora que se acaba el año, deberíamos hacer un balance. Deberíamos enumerar los malos ratos que hemos pasado y los errores que hemos cometido, pero en vez de caer en la tristeza, hemos de aprender de ellos y evitarlos. También tenemos que recordar los buenos momentos que nos ha brindado 2012, recordando a las personas que han estado a nuestro lado y que nos han alegrado la vida un poco más. Tenemos que tener la voluntad de cambiar, de ser fuertes y superar las adversidades, de ser más listos que el hambre (y que la crisis) y de intentar ser un poco más generosos y un poco menos cascarrabias. Lo que te depare 2013 depende de ti.
Nos vemos pronto, sed felices.
¡Hasta el año que viene!
Firmado: Lidia.
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jueves, 27 de septiembre de 2012
Las dos Españas.
Al leer el título, muchos pensaréis que hago referencia a las dos Españas de la fatídica Guerra Civil española. No obstante... no es el caso. Hago referencia a un tema muy actual y a la vez protagonista del pasado. Hago referencia a algo que nos afecta y que se podría haber evitado.
Este es el tercer post indignación que hago en el blog. ¿Por qué? Porque en este último año, España ha atravesado situaciones realmente dramáticas, situaciones que veía hace unos años en la tele de otros países y que jamás pensé que se darían en mi país.
Hace apenas tres días, tuvo lugar la concentración del 25-S en la que los ciudadanos se manifestaron en pleno Madrid para mostrar su desacuerdo con las decisiones del Gobierno, su descontento por la dura situación que atraviesa España y, en definitiva, para hacer uso de su derecho de libertad de expresión (art. 20. 1). Una manifestación no es algo raro en un país desarrollado como el nuestro, ¿verdad? Pues parece que no todos entienden lo mismo, pues los ciudadanos que estaban manifestándose pacíficamente fueron brutalmente agredidos por la Policía sin causa alguna. Sí que es cierto que siempre hay algunos grupos de personas violentas que aparecen en estas manifestaciones obligando al cuerpo policial a actuar, pero no deben pagar justos por pegadores. Y os puedo asegurar que jamás me ha impactado tanto algo como la brutalidad con la que los policías arrastraban por el suelo a mujeres y ancianos, propinaban golpes con sus porras y hacían sangrar a jóvenes. ¿Esto en una democracia en pleno siglo XXI? Impensable, ¿verdad?
Y precisamente de siglos va la cosa. Como si hubiéramos inventando ya la máquina del tiempo, parece que los españoles hemos viajado al siglo XVII. Sí, el siglo de los Austrias Menores, reyes incompetentes que no se preocupaban de su país. Sí, el siglo de la decadencia de España, de la miseria, de la pobreza, de la crisis. Sí, el siglo del aislamiento cultural, del retroceso, del atraso. Sí, el siglo de nacionalismos empeñados en separar el país. Sí, el siglo de la vergüenza de España. Sí, el siglo que estamos reviviendo en pleno 2012.
A título personal, he de decir que siempre he amado mi país. Siempre he estado orgullosa de vivir en España, un lugar donde quería estudiar, trabajar, formar mi vida y tener hijos con un futuro garantizado. Pero hoy en día veo truncadas todas esas expectativas. Y no solo eso: el orgullo hacia mi país se ve cada vez más dañado debido a las actuaciones de políticos lejanos a los ciudadanos (los Austrias Menores futuristas), a la crisis (paro que sigue disparándose y una vida demasiado cara para los ciudadanos), del atraso de la cultura (produciéndose, de nuevo, una fuga de cerebros al resto de Europa y del mundo) y de nacionalismos (a causa del reciente empeño de Mas por conseguir la independencia catalana en estos duros momentos). En definitiva, una etapa de vergüenza que me recuerda al siglo XVII del que tanto hemos hablado en Historia, por ejemplo. Y precisamente mis profesores siempre me han dicho que la Historia es fundamental para comprender el presente y para garantizar el futuro. Entonces, ¿por qué estamos cometiendo los mismos errores que en el siglo XVII? ¿Por qué España se desmorona y parece que no podemos hacer nada para evitarlo? ¿Por qué cada día esta sensación de impotencia y disgusto hacia el panorama aumenta?
Son muchas preguntas que ahora mismo no soy capaz de responder. Lo que sí sé a ciencia cierta es que las dos Españas cada vez se asemejan más, y que la actual cada vez está más cerca de la oscura España del XVII. Y ante esta situación tan pesimista solo me queda decir que quizá los mayas no iban tan desencaminados y el mundo perece en diciembre de 2012. Sea como sea, lo que sí perece es la civilización, dando paso a una barbarie que consume nuestro país día a día, gota a gota.
Este es el tercer post indignación que hago en el blog. ¿Por qué? Porque en este último año, España ha atravesado situaciones realmente dramáticas, situaciones que veía hace unos años en la tele de otros países y que jamás pensé que se darían en mi país.
Hace apenas tres días, tuvo lugar la concentración del 25-S en la que los ciudadanos se manifestaron en pleno Madrid para mostrar su desacuerdo con las decisiones del Gobierno, su descontento por la dura situación que atraviesa España y, en definitiva, para hacer uso de su derecho de libertad de expresión (art. 20. 1). Una manifestación no es algo raro en un país desarrollado como el nuestro, ¿verdad? Pues parece que no todos entienden lo mismo, pues los ciudadanos que estaban manifestándose pacíficamente fueron brutalmente agredidos por la Policía sin causa alguna. Sí que es cierto que siempre hay algunos grupos de personas violentas que aparecen en estas manifestaciones obligando al cuerpo policial a actuar, pero no deben pagar justos por pegadores. Y os puedo asegurar que jamás me ha impactado tanto algo como la brutalidad con la que los policías arrastraban por el suelo a mujeres y ancianos, propinaban golpes con sus porras y hacían sangrar a jóvenes. ¿Esto en una democracia en pleno siglo XXI? Impensable, ¿verdad?
Y precisamente de siglos va la cosa. Como si hubiéramos inventando ya la máquina del tiempo, parece que los españoles hemos viajado al siglo XVII. Sí, el siglo de los Austrias Menores, reyes incompetentes que no se preocupaban de su país. Sí, el siglo de la decadencia de España, de la miseria, de la pobreza, de la crisis. Sí, el siglo del aislamiento cultural, del retroceso, del atraso. Sí, el siglo de nacionalismos empeñados en separar el país. Sí, el siglo de la vergüenza de España. Sí, el siglo que estamos reviviendo en pleno 2012.
A título personal, he de decir que siempre he amado mi país. Siempre he estado orgullosa de vivir en España, un lugar donde quería estudiar, trabajar, formar mi vida y tener hijos con un futuro garantizado. Pero hoy en día veo truncadas todas esas expectativas. Y no solo eso: el orgullo hacia mi país se ve cada vez más dañado debido a las actuaciones de políticos lejanos a los ciudadanos (los Austrias Menores futuristas), a la crisis (paro que sigue disparándose y una vida demasiado cara para los ciudadanos), del atraso de la cultura (produciéndose, de nuevo, una fuga de cerebros al resto de Europa y del mundo) y de nacionalismos (a causa del reciente empeño de Mas por conseguir la independencia catalana en estos duros momentos). En definitiva, una etapa de vergüenza que me recuerda al siglo XVII del que tanto hemos hablado en Historia, por ejemplo. Y precisamente mis profesores siempre me han dicho que la Historia es fundamental para comprender el presente y para garantizar el futuro. Entonces, ¿por qué estamos cometiendo los mismos errores que en el siglo XVII? ¿Por qué España se desmorona y parece que no podemos hacer nada para evitarlo? ¿Por qué cada día esta sensación de impotencia y disgusto hacia el panorama aumenta?
Son muchas preguntas que ahora mismo no soy capaz de responder. Lo que sí sé a ciencia cierta es que las dos Españas cada vez se asemejan más, y que la actual cada vez está más cerca de la oscura España del XVII. Y ante esta situación tan pesimista solo me queda decir que quizá los mayas no iban tan desencaminados y el mundo perece en diciembre de 2012. Sea como sea, lo que sí perece es la civilización, dando paso a una barbarie que consume nuestro país día a día, gota a gota.
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